GRANJA ESCUELA "LA SUBBÉTICA" ( y 2ª Parte)
Tenían que ver nuestros lectores cómo se desenvuelven los niños y niñas en un Comedor Escolar.
Noventa y siete escolares comiendo solitos, o con ayuda de los maestros y monitores. Éstos también repartían los platos, recogían las mesas,... para que todo fuese más ágil y comer en un pis-pas.
Los macarrones fueron un éxito, pero las patatas fritas y las croquetas duraron segundos en las mesas. De postre un yogur de sabores.
En general muy bien. Hubo quien repitió platos y quien comió poquito, igual igual que en casa... El comportamiento, modélico.
Mientras comían llovía "a mares", por lo que nos quedamos un rato en el comedor cantando y descansando.
En la tarde debíamos pasar por el resto de los talleres.
Mientras que el alumnado disfruta de los talleres es la hora de que los maestros participantes comamos: un buen puchero de cazuela y carne de cerdo en salsa muy aromatizada.
De vuelta a los talleres, en estas fotos vemos al monitor de la Granja animal, en la que le dieron comida a los distintos animales: burra, yegua, avestruz, pavos reales, gallinas, cabras y ovejas...
En algunos momentos no llovía, por lo que los desplazamientos eran más cómodos. Nos vamos a los talleres de Reciclado y Cocina.
Ya hemos terminado los talleres. Son las 4,30 de la tarde. Cantamos un poco bajo techo. Fuera chispea, mejor no mojarse.
Pero antes de marchanos vamos a merendar. Todo el día comiendo. Ahora vamos a comernos un magnífico bizcocho hecho con inmensos huevos de avestruz. Está de rechupete.
Mientras, los monitores nos envuelven las galletitas que hemos elaborado en el Taller de Cocina. La cocinera no ha parado en todo el día. Tiene buena mano.
Algunos, ya no pueden más...
Vuelve a llover, no muy fuerte, pero no nos da tiempo a despedirnos como queríamos de los monitores y responsables de la Granja, a los que les agradecemos sinceramente su magnífico comportamiento y actitud hacia todos.
Son algo más de las cinco y hay que prepararse para subir al autobús. Con la lluvia todo se entorpece.
Por fin ya estamos en el autobús. Ahora sí se duermen. El ronroneo del autobús, la música, los cómodos sillones... son irresistibles.
¿Quién pillara ahora su camita?.

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